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Pruebas de material

Zapatillas Shimano RX710 de gravel: análisis

Las zapatillas Shimano RX710 de gravel heredan tecnología de la gama alta: suela de carbono, cierre BOA, versatilidad para aventura y bikepacking. Specs y análisis.

Hay renovaciones que pasan de puntillas y otras que reordenan una gama entera. Las nuevas zapatillas Shimano RX710 de gravel pertenecen al segundo grupo: la marca japonesa ha cogido buena parte de lo que hacía especiales a sus zapatillas de competición más caras y lo ha dejado caer un peldaño, hasta una gama media que, sobre el papel, promete casi lo mismo por bastante menos dinero. En BiciLink hemos analizado en detalle qué hereda este modelo de sus hermanas mayores, qué recorta para ajustar el precio y para qué tipo de ciclista de gravel —del que compite al que se echa alforjas y se pierde tres días— tiene sentido de verdad.

Qué ha pasado

Shimano ha ampliado su familia de calzado off-road con las zapatillas RX710, una propuesta de gravel que se coloca justo por debajo de la gama de competición y que reivindica, precisamente, haber heredado gran parte de las prestaciones de esos modelos superiores. El titular es sencillo de resumir: prestaciones cercanas a las de una zapatilla de carreras de gravel, pero en un producto más accesible y con una vocation más versátil, pensada tanto para rodar rápido como para la aventura de larga distancia y el bikepacking.

Los ingredientes clave son los que uno espera en una zapatilla de este nivel: una suela de carbono que busca transmitir la potencia sin fugas, un cierre por dial tipo BOA combinado con velcro para ajustar con precisión, un anclaje de cala de dos tornillos (estándar SPD, el habitual del mundo off-road) y una construcción que, según la marca, apenas paga peaje en la báscula respecto a modelos más caros. Ese último punto es importante: Shimano insiste en que la penalización de peso frente a la gama alta es mínima, un detalle que en gravel, donde se acumulan muchas horas de pedaleo, no es menor.

La palabra que mejor define la propuesta es versatilidad. No es una zapatilla de puro cronómetro ni una bota de aventura pesada: es un punto intermedio que quiere valer para la mañana de entrenamiento intenso, para la marcha larga de fin de semana y para esa ruta de varios días con equipaje. Ese equilibrio, cuando se consigue, es justo lo que busca la mayoría de ciclistas de gravel que no viven de esto.

Contexto: por qué importa una zapatilla así ahora

El gravel ha dejado de ser una moda para convertirse en una disciplina madura, con su propia industria de material específico. Y dentro de ese material, el calzado ha vivido una evolución silenciosa pero profunda. Hace unos años, quien quería una zapatilla de gravel seria acababa comprando una de cross-country (XC) de montaña y apañándose. Hoy existe una categoría propia, con hormas, suelas y sistemas de sujeción pensados para las particularidades del gravel: muchas horas seguidas, terreno mixto, tramos a pie, calor, polvo y, cada vez más, cargas de bikepacking.

En ese contexto, las zapatillas Shimano RX710 llegan a ocupar el hueco más goloso del mercado: el de la gama media-alta. Es el segmento donde compra la mayoría del público objetivo real —ciclistas comprometidos que ruedan mucho pero que no van a soltar el precio de un modelo de competición de tope de gama— y donde una marca se juega el volumen de ventas. Que Shimano haya decidido volcar aquí tecnología heredada de sus zapatillas más caras dice mucho de cuánto se ha profesionalizado esta categoría.

Además, esta renovación encaja en una estrategia clara de la casa: escalonar su oferta de calzado off-road de forma que cada peldaño herede prestaciones del inmediatamente superior. La numeración de Shimano ayuda a situarse —los modelos con número más alto se acercan a la competición pura—, y la RX710 se posiciona como esa opción “casi tope de gama” que muchos consideran el verdadero punto dulce entre prestaciones y precio. La lógica es la misma que llevamos años viendo en grupos y componentes: la tecnología de arriba baja, se democratiza y se vuelve accesible.

Hay un matiz más de mercado que conviene subrayar. El auge del bikepacking y de las ultradistancias ha cambiado lo que le pedimos a una zapatilla de gravel. Ya no basta con rigidez y ligereza: importan la comodidad al andar, la protección, la durabilidad y que el pie aguante fresco y sin puntos de presión tras seis, ocho o diez horas sobre los pedales. Una zapatilla que aspire a valer para todo eso tiene que ser algo más que una zapatilla de carreras aligerada, y ahí es donde la propuesta versátil de la RX710 cobra sentido.

Análisis técnico en profundidad

La suela de carbono: rigidez sin llegar al extremo

El corazón de cualquier zapatilla de rendimiento es su suela, y las zapatillas RX710 montan una suela de carbono. Es la pieza que determina cuánta de la fuerza que aplicas sobre el pedal se convierte en avance y cuánta se pierde en la flexión del propio calzado. El carbono permite construir suelas muy rígidas con poco peso, algo que hasta hace no tanto quedaba reservado a las zapatillas más caras.

Ahora bien, conviene entender qué tipo de rigidez busca una zapatilla de gravel y por qué no siempre interesa el extremo. En una zapatilla de carretera de gama máxima se persigue la rigidez absoluta: cero flexión, transmisión directa, sensación de tablón. En gravel, ese planteamiento puro puede ser contraproducente. Se anda más (rampas imposibles, tramos rotos, control mecánico a pie), el terreno es irregular y las jornadas son largas, así que una suela con un índice de rigidez altísimo pero incómoda al caminar puede pasar factura. Lo razonable en una zapatilla como la RX710 es una suela de carbono muy eficiente pedaleando pero con un tacto algo más tolerante que el de un modelo de crono. Shimano suele expresar esto con su propio índice de rigidez interno; sin una cifra oficial confirmada, lo prudente es decir que apunta a una rigidez alta pero orientada al uso real del gravel, no al laboratorio.

El anclaje de la cala es de dos tornillos, el estándar SPD de toda la vida en el mundo off-road. Esto es una ventaja práctica enorme: garantiza compatibilidad con la inmensa mayoría de pedales automáticos de montaña y gravel del mercado, facilita andar (la cala va empotrada en la suela y no golpea contra el suelo como una de carretera) y simplifica el mantenimiento. Para una zapatilla de vocación aventurera, es la elección correcta.

El cierre BOA: ajuste preciso y práctico

Las zapatillas Shimano RX710 apuestan por un cierre por dial tipo BOA apoyado, según la configuración, en una tira de velcro en la zona del antepié. Este sistema se ha impuesto en el calzado de rendimiento por buenas razones: permite un ajuste micrométrico, se opera con una mano y sobre la marcha (puedes apretar o aflojar sin bajarte de la bici), reparte la tensión de forma homogénea a lo largo del empeine y no se afloja con las vibraciones como puede hacer un cordón.

Frente a los cordones —que algunos prefieren por estética y por reparto de presión— el dial gana en comodidad de uso y en fiabilidad ante barro y agua. Frente a los antiguos cierres de trinquete, gana en finura de ajuste. La combinación con velcro en la puntera es un clásico bien resuelto: el velcro fija la zona delantera del pie y el dial se encarga del ajuste fino del resto, de modo que consigues sujeción sin generar el punto de presión que a veces provoca un único cierre mal repartido. En larga distancia, donde el pie se hincha ligeramente con el calor y las horas, poder reajustar la tensión en segundos es un lujo que se agradece de verdad.

Peso contenido y construcción para aguantar

Uno de los argumentos que más repite la marca es que la penalización de peso frente a los modelos de competición es mínima. Traducido: pagas menos, pero no cargas con mucho más peso en los pies. En gravel esto importa porque el peso en el extremo de las piernas es “peso rotante” en cierto sentido y, sobre todo, porque se nota en la fatiga acumulada de una jornada larga. Sin una cifra oficial confirmada que podamos citar con rigor, lo honesto es decir que se sitúa en el entorno de lo que cabe esperar de una zapatilla de gravel de gama media-alta con suela de carbono, y que la marca presume de haber recortado poco respecto a la gama superior.

En cuanto a construcción, una zapatilla que aspira a valer para bikepacking y aventura tiene que cuidar aspectos que en una de puro rendimiento pasan a segundo plano: refuerzos en la puntera para proteger de golpes contra piedras, un upper (parte superior) resistente a la abrasión y al polvo, transpirabilidad para evacuar el calor en verano y un tacto de suela que permita caminar sin sufrir. Estos detalles son los que separan una zapatilla “de carreras aligerada” de una zapatilla realmente polivalente, y son también los que solo el uso prolongado permite juzgar con justicia. Habrá que rodarlas muchas horas para confirmar cómo se comportan la durabilidad del upper y la sujeción del talón en tramos técnicos.

Horma y comodidad: la asignatura de las largas distancias

Aunque el foco mediático suele ir a la suela y al cierre, en una zapatilla de larga distancia la horma —la forma tridimensional sobre la que se construye— es determinante. Shimano ofrece históricamente hormas relativamente ajustadas y, en muchos modelos, versiones de horma ancha para pies más voluminosos. En una zapatilla de vocación aventurera como la RX710, lo ideal es una horma que sujete bien sin estrangular el antepié, dejando que los dedos respiren cuando el pie se dilata tras horas de esfuerzo. Es un punto que cada ciclista debe probar en persona: el número de la talla es solo el principio, y merece la pena calzarse la zapatilla antes de comprar para comprobar cómo encaja tu pie concreto.

Cómo se compara con la competencia

El segmento de la zapatilla de gravel de gama media-alta con suela de carbono está más poblado que nunca, y ahí la RX710 se mide con rivales de peso. Por un lado, están las propuestas de competición de otras marcas de referencia en el off-road, que suelen ofrecer suelas de carbono de máxima rigidez y cierres de doble dial, pero a precios claramente superiores y, a veces, con un enfoque más radical hacia la carrera pura que sacrifica algo de comodidad al caminar.

Por otro lado, están las zapatillas de XC de montaña que muchos usan para gravel: comparten anclaje SPD de dos tornillos y suelen tener tacos más agresivos para el barro, lo que las hace algo más torpes rodando en firme rápido pero mejores en tramos embarrados a pie. La RX710, con su enfoque específico de gravel, busca un punto intermedio: mejor tacto rodador que una XC de tacos gordos, más comodidad de aventura que una zapatilla de puro cronómetro.

El argumento diferencial de Shimano es doble: la fiabilidad y disponibilidad de repuestos de una marca omnipresente (encontrar diales, tacos o calas compatibles nunca será un problema) y esa filosofía de “tecnología heredada” que le permite ofrecer prestaciones de gama alta a un precio más contenido. Frente a marcas más pequeñas o boutique, gana en red de distribución y en tranquilidad a largo plazo. Frente a las gamas tope de otras casas, gana en relación prestaciones-precio. Lo que habrá que ver, insistimos, es cómo responden en durabilidad y confort real cuando acumulen kilómetros de verdad.

Para quién es (y para quién no)

Las zapatillas Shimano RX710 de gravel tienen un público bastante definido. Le encajan al ciclista de gravel comprometido que rueda mucho, que quiere una suela de carbono eficiente y un cierre fino sin pagar el precio de un tope de gama, y que valora la versatilidad: la misma zapatilla para el entreno intenso, la marcha larga y la ruta de bikepacking de fin de semana. También son una compra sensata para quien viene de una zapatilla de XC “apañada” para gravel y quiere dar el salto a un producto pensado específicamente para la disciplina.

No son la opción ideal para el corredor de élite obsesionado con el último gramo y la rigidez absoluta, que probablemente querrá el modelo de competición de tope de gama por encima de estas. Tampoco para quien busca una zapatilla barata y sencilla para rodar de vez en cuando: para ese uso, la inversión en carbono y BOA no se rentabiliza y hay opciones más económicas con suela de compuesto y cierre básico. Y quien tenga un pie especialmente voluminoso deberá asegurarse de que existe una horma ancha o probar con calma el ajuste antes de decidir.

Precio y disponibilidad

Al tratarse de una novedad recién presentada, los datos de precio y disponibilidad deben tomarse con cautela hasta que se confirmen oficialmente los importes definitivos y las fechas de llegada a las tiendas de cada mercado. Lo que sí está claro por posicionamiento es que la RX710 se ubica en la gama media-alta: por debajo de las zapatillas de competición de la marca y por encima de las opciones de acceso. Es decir, un producto pensado para quien quiere prestaciones serias sin entrar en el precio de un buque insignia.

Nuestra recomendación práctica es la de siempre con las novedades: si te interesan, conviene esperar a la disponibilidad real, comparar el precio final con el de los modelos inmediatamente superior e inferior de la propia marca —a veces la diferencia con el tope de gama es menor de lo que parece— y, sobre todo, probártelas en persona para verificar la horma. Ninguna ficha técnica sustituye a calzarte la zapatilla y comprobar cómo encaja en tu pie.

Preguntas frecuentes

¿Sirven las zapatillas Shimano RX710 para montaña además de gravel? Sí, en la práctica. Al montar anclaje SPD de dos tornillos son compatibles con pedales automáticos de MTB, así que puedes usarlas en cross-country o rutas de montaña. Eso sí, su suela y su tacos están pensados sobre todo para gravel: en barro muy pesado, una zapatilla de XC específica con tacos más agresivos agarrará mejor al caminar.

¿Qué calas y pedales necesito? Calas de dos tornillos del estándar SPD, las más habituales del mundo off-road, con pedales automáticos compatibles (de montaña o de gravel). Es el sistema más extendido y encontrar repuestos es sencillo.

¿Merece la pena frente a la gama de competición de la marca? Depende de tu uso. Si compites al máximo nivel y buscas la rigidez y ligereza absolutas, el tope de gama tiene sentido. Para la enorme mayoría —ciclistas que ruedan mucho pero no viven de esto—, la RX710 ofrece una parte muy grande de esas prestaciones por bastante menos dinero, que es justo su razón de ser.

¿Son adecuadas para bikepacking y jornadas de varios días? Es una de sus vocaciones declaradas. La combinación de suela de carbono eficiente, cierre reajustable sobre la marcha y enfoque versátil apunta bien a la aventura de larga distancia. La comodidad real en jornadas de muchas horas dependerá de que la horma encaje con tu pie, así que pruébalas antes.

Nos gusta la jugada de Shimano con las zapatillas RX710 de gravel. La estrategia de bajar tecnología de la gama de competición a un peldaño más accesible es de las que benefician directamente al ciclista de a pie, y el segmento medio-alto es precisamente donde más gente compra. Sobre el papel, la combinación de suela de carbono, cierre BOA con velcro, anclaje SPD y un enfoque versátil hacia el gravel y el bikepacking tiene muy buena pinta y responde a lo que hoy pide la disciplina: prestaciones de carrera sin renunciar a la comodidad de las largas distancias.

Dicho esto, mantenemos la cautela habitual con toda novedad. Las cifras de peso y rigidez son del fabricante y habrá que confirmarlas rodando; la durabilidad del upper, la sujeción del talón en lo técnico y el confort real tras muchas horas solo se juzgan con kilómetros de verdad; y el veredicto final dependerá mucho del precio definitivo frente a sus hermanas de gama. Con todo, si buscas una zapatilla de gravel seria y polivalente y no quieres pagar un tope de gama, la RX710 se perfila como una de las candidatas más interesantes a tener en el radar. Como siempre, pruébatelas antes de comprar y verifica que la horma es la tuya: en calzado, ese detalle vale más que cualquier gramo o cualquier vatio prometido.

Algunos enlaces de producto pueden ser afiliados. No cambian el precio ni condicionan la recomendación editorial.