Raymon Ravor Ultra: eMTB con músculo Yamaha
Analizamos la Raymon Ravor Ultra, una eMTB full-power con motor Yamaha PW-X4, 840 Wh de batería y mucha autonomía. Specs, geometría, dudas y para quién merece la pena.
Cada temporada aparece una eMTB que promete resolver el eterno dilema de la bici eléctrica de montaña: autonomía de sobra, potencia de motor generosa y un precio que no se dispare hasta lo absurdo. La Raymon Ravor Ultra llega justamente con ese discurso bajo el brazo, apoyada en el flamante motor Yamaha PW-X4 y una batería de gran capacidad integrada en el cuadro. En BiciLink la hemos analizado a fondo para explicaros qué ofrece de verdad esta eMTB full-power, dónde brilla y dónde, seamos honestos, todavía tiene deberes pendientes.
Qué ha pasado
Raymon ha estrenado la Ravor, una nueva plataforma de eMTB full-power con enfoque all-mountain que se coloca en el centro de su gama eléctrica. La versión que centra este análisis, la Raymon Ravor Ultra, es una de las configuraciones de esa familia y encarna bastante bien la propuesta: mucho motor, mucha batería y una geometría pensada para bajar con criterio sin renunciar a subir con comodidad.
El corazón de la bici es el motor Yamaha PW-X4, la última unidad de la marca japonesa para e-bike de montaña. Según el fabricante, entrega hasta 100 Nm de par y picos de potencia de hasta 800 vatios, cifras que la sitúan de lleno en la categoría de las eMTB de potencia completa, esas que no disimulan la asistencia y que están pensadas para empujar de verdad en las rampas más duras.
La otra pata del titular es la autonomía. La Ravor monta una batería de 840 Wh integrada en el tubo diagonal y, además, extraíble, lo que facilita cargarla fuera de la bici o llevar una de repuesto en salidas largas. Con esa capacidad y el nuevo motor, Raymon presume de un rango de uso muy amplio, un argumento clave para el ciclista que hace jornadas largas de montaña y no quiere estar pendiente del porcentaje de carga.
El conjunto se completa con un cuadro de carbono ligero, 150 mm de recorrido y un montaje de ruedas mullet (rueda grande delante y algo más pequeña detrás). Sobre el papel, la Raymon Ravor Ultra tiene todos los ingredientes de una eMTB moderna y competente. Pero, como siempre, el diablo está en los detalles, y hay un apartado —la suspensión— que en nuestro análisis genera más dudas de las que despeja.
Contexto: por qué importa la Ravor ahora
Para entender bien la Raymon Ravor Ultra conviene situarla en el momento que vive la eMTB full-power. La categoría lleva años dividida en dos grandes bandos. Por un lado, las eMTB de potencia completa, con motores de 85-100 Nm y baterías de 700 Wh en adelante, pensadas para maximizar la asistencia y la autonomía aunque el conjunto pese más. Por otro, las eMTB ligeras (o light assist), con motores más discretos y baterías más pequeñas, que buscan una sensación de pedaleo más natural a costa de menos empuje y menos rango.
La Ravor se planta sin complejos en el primer grupo: es una eMTB full-power de manual, con un motor de 100 Nm y una batería de 840 Wh que la colocan en la parte alta de la tabla en cuanto a capacidad. Y ese posicionamiento importa porque la tendencia del mercado, lejos de frenarse, sigue empujando hacia baterías más grandes y motores más potentes, pero también hacia cuadros de carbono que contengan el peso para que la bici siga siendo manejable en el descenso.
Hay además un factor de marca. Con la Ravor, Raymon apuesta por el nuevo motor Yamaha PW-X4 en lugar de las soluciones más habituales de otros fabricantes de motores. Esa elección no es menor: define el carácter de la asistencia, la integración en el cuadro, el sistema de mando y, en buena medida, la experiencia de conducción. Que una marca apueste por la última generación de Yamaha es una señal de que el mercado de los motores para eMTB sigue siendo competitivo y de que los fabricantes de bicis buscan diferenciarse también por ahí.
Y luego está el precio, siempre determinante en la eMTB, donde los tickets se han disparado. La familia Ravor se despliega en varias configuraciones, y la Ravor Ultra se ubica —según el fabricante— en una zona relativamente contenida de la gama, mientras las versiones tope tiran los precios hacia arriba con suspensiones y transmisiones de más nivel. En un segmento donde muchas rivales full-power superan con holgura los cinco cifras, una eMTB de carbono con 840 Wh y motor Yamaha de última hornada en la parte accesible del catálogo es, cuando menos, una propuesta que merece mirarse con lupa.
Análisis técnico en profundidad
Vamos con lo que de verdad importa. A continuación desgranamos la Raymon Ravor Ultra apartado por apartado, con la advertencia de siempre: buena parte de las cifras proceden del fabricante y el veredicto fino de una bici de montaña solo llega tras rodarla en terreno real.
Motor Yamaha PW-X4: el argumento estrella
El motor Yamaha PW-X4 es la novedad más importante de la Ravor. Con hasta 100 Nm de par y picos de 800 W, se coloca en el pelotón de cabeza de los motores full-power actuales en cuanto a cifras brutas. En la práctica, un motor así se traduce en una asistencia contundente en las rampas más exigentes, capaz de mantener el ritmo incluso cuando la pendiente aprieta y la cadencia baja.
Yamaha lleva décadas fabricando sistemas de asistencia y su filosofía suele buscar una entrega progresiva y natural, que acompañe el pedaleo en lugar de dispararse de golpe. Esa suavidad es un valor añadido en terreno técnico, donde una asistencia demasiado agresiva puede hacer patinar la rueda o desestabilizar la bici en un escalón. Habrá que comprobar sobre el terreno cómo gestiona el PW-X4 la entrega en los modos altos, pero el planteamiento es prometedor.
Un motor de estas prestaciones también exige un buen sistema de gestión térmica y de mando, con una pantalla o mando integrado que permita cambiar de modo con comodidad. Aquí Raymon confía en la integración que ofrece Yamaha, con su ecosistema de mando y su aplicación. Es un apartado que suele marcar la diferencia en el uso diario: un buen mando y una app clara hacen que convivir con la eMTB sea mucho más agradable.
Batería de 840 Wh: autonomía como bandera
La batería de 840 Wh es, junto al motor, el otro gran reclamo. Es una capacidad generosa, por encima de la media del segmento, y con un motor eficiente permite afrontar jornadas largas de montaña con desnivel importante sin la angustia de quedarse tirado. Para el ciclista que encadena varios puertos o que hace rutas de todo el día, esa autonomía es un argumento de peso.
Que la batería sea extraíble suma puntos prácticos. Facilita la carga cuando no tienes enchufe cerca de donde guardas la bici, permite sacarla para aligerar la bici en el transporte y abre la puerta a llevar una segunda batería en salidas maratonianas. Eso sí, 840 Wh implican peso: una celda de esa capacidad no es ligera, y ese es uno de los peajes de apostar por la máxima autonomía. El cuadro de carbono ayuda a compensar, pero conviene tener claro que hablamos de una eMTB full-power con el peso propio de la categoría, no de una light.
Cuadro de carbono, 150 mm y esquema mullet
El cuadro de carbono es una buena noticia en una eMTB con batería tan grande, porque cada gramo que se ahorra en el chasis ayuda a contener el peso total y a mejorar la sensación en marcha. Los 150 mm de recorrido sitúan a la Ravor en pleno terreno all-mountain/enduro ligero: suficiente para bajar con confianza por terreno roto sin caer en el exceso de una máquina puramente de bajada.
El montaje mullet, con rueda de mayor diámetro delante y algo más pequeña detrás, se ha impuesto en buena parte de las eMTB modernas porque combina lo mejor de dos mundos: la capacidad de la rueda grande para superar obstáculos y rodar rápido, y la agilidad y el margen de la rueda trasera más pequeña para mover la bici en las curvas cerradas y en los apoyos comprometidos. Es una decisión de diseño acertada para el tipo de uso que busca la Ravor.
En cuanto a geometría, los datos disponibles apuntan a un eje de pedalier bajo y unas vainas largas del orden de los 460 mm. Un pedalier bajo aporta estabilidad y aplomo en las curvas, mientras que unas vainas largas ayudan a mantener la rueda delantera pegada al suelo en las subidas pronunciadas —algo especialmente valioso en una eMTB potente, donde el par tiende a levantar la directriz— y aportan estabilidad a alta velocidad. La contrapartida de unas vainas tan largas es una bici algo menos juguetona a la hora de levantar la rueda o cambiar de trazada de forma brusca; es el clásico compromiso entre aplomo y agilidad.
La suspensión: el punto que genera dudas
Y aquí llega el matiz honesto que en BiciLink no nos vamos a callar. Con un motor tan potente, una batería tan grande y una geometría bien planteada, el eslabón que en nuestro análisis aparece como más débil es la suspensión. Una eMTB full-power de 150 mm pensada para bajar fuerte exige un sistema de suspensión que absorba bien los impactos repetidos, que no se colapse en las zonas de baches encadenados y que mantenga el aplomo cuando el terreno se pone feo a velocidad alta.
La sensación que transmite la Ravor es la de una bici cuyo tren de suspensión no termina de estar a la altura del resto del conjunto. En una eMTB de este empuje, es fácil llegar rápido a tramos exigentes, y ahí es donde una suspensión que se queda corta —ya sea por el tarado, por el nivel de los componentes de la versión o por el propio comportamiento de la cinemática— puede lastrar la experiencia. Es, en nuestra opinión, el aspecto que Raymon debería afinar y el que más conviene vigilar antes de comprar, revisando bien qué horquilla y amortiguador monta la configuración concreta que os interese.
Conviene subrayar que buena parte de este comportamiento depende del nivel de suspensión de cada versión. Las configuraciones más altas de la gama, con horquillas y amortiguadores de más categoría, deberían comportarse mejor que las de acceso. Por eso, en una eMTB como esta, mirar con detalle el equipamiento de la versión concreta no es un detalle menor: es determinante.
Cómo se compara con la competencia
La Raymon Ravor Ultra juega en un segmento muy poblado, el de las eMTB full-power de carbono con recorridos en torno a 150-160 mm y baterías grandes. Frente a las referencias más conocidas del mercado, la Ravor tiene dos cartas fuertes: la batería de 840 Wh, que iguala o supera a muchas rivales, y el motor Yamaha PW-X4 de última generación, que la diferencia de las numerosas propuestas que optan por otros fabricantes de motores.
En el apartado de autonomía, pocas eMTB de serie ofrecen tanta capacidad de batería, así que quien priorice el rango por encima de todo encontrará en la Ravor un argumento difícil de igualar. En potencia, los 100 Nm la ponen a la par de lo mejor de la categoría, aunque conviene recordar que la cifra de par no lo es todo: la forma de entregar la asistencia y la eficiencia real cuentan tanto o más que el número.
Donde la Ravor puede ceder terreno frente a las rivales más pulidas es, precisamente, en el conjunto chasis-suspensión trabajando a alta exigencia. Marcas con más recorrido en el desarrollo de cinemáticas y con acceso a componentes de suspensión de primer nivel suelen ofrecer un comportamiento más redondo en el descenso técnico. Ahí, la Ravor tendrá que demostrar que su geometría bien planteada compensa las dudas de la suspensión.
En cuanto a relación prestaciones-precio, la Ravor parte con ventaja si finalmente confirma un precio contenido para lo que ofrece: carbono, 840 Wh y motor Yamaha nuevo son mucha bici por el dinero. El comprador que valore la ficha técnica pura tendrá pocos rivales que le den tanto por menos.
Para quién es (y para quién no)
Sí merece la pena para el ciclista de eMTB que prioriza la autonomía y la potencia por encima de cualquier otra cosa: quien hace rutas largas de montaña, encadena puertos y quiere un motor que empuje de verdad en las rampas duras. Para ese perfil, la combinación de motor Yamaha PW-X4 y batería de 840 Wh en un cuadro de carbono es una propuesta muy atractiva, sobre todo si el precio acompaña.
También es una buena opción para quien busca una eMTB all-mountain versátil, capaz de subir con solvencia gracias a sus vainas largas y su motor generoso, y de bajar con criterio en terreno no extremo. El planteamiento mullet y los 150 mm de recorrido encajan bien con el uso de trail y all-mountain que hace la mayoría de aficionados.
No la recomendamos con los ojos cerrados al ciclista que busca lo último en descenso técnico agresivo y que va a exigir la suspensión al máximo en tramos rápidos y rotos. Para ese uso, las dudas que nos genera el tren de suspensión aconsejan probarla antes a fondo o mirar hacia versiones superiores de la gama con componentes de más nivel. Tampoco es la bici para quien busca una eMTB ligera y juguetona de sensación natural: la Ravor es una full-power con el peso y el carácter de la categoría.
Precio y disponibilidad
La familia Ravor se ofrece en varias configuraciones y tallas, con la Ravor Ultra situada, según el fabricante, en la parte más accesible de la gama, mientras que las versiones tope con suspensión y transmisión de más nivel elevan el precio de forma notable. Las cifras exactas pueden variar según el mercado y la versión, así que conviene confirmar precio y equipamiento de la configuración concreta antes de decidir. Lo que sí parece claro es que la propuesta de valor —carbono, 840 Wh y motor Yamaha nuevo— apunta a una relación prestaciones-precio competitiva dentro del segmento full-power.
En cuanto a disponibilidad, la gama Ravor se despliega en varias tallas (de la S a la XL) y en distintas variantes de equipamiento, lo que facilita encontrar una configuración ajustada a cada presupuesto y necesidad. Recomendamos revisar bien qué motor, batería y, sobre todo, qué suspensión monta cada versión, porque en una eMTB de este tipo esos detalles marcan la diferencia entre una compra redonda y una que se queda a medias.
Preguntas frecuentes
¿Qué motor lleva la Raymon Ravor Ultra? Monta el Yamaha PW-X4, la última unidad de la marca para eMTB, con hasta 100 Nm de par y picos de potencia de hasta 800 W, según el fabricante. Es un motor full-power pensado para empujar con fuerza en las subidas más exigentes.
¿Cuánta autonomía tiene? La Ravor equipa una batería de 840 Wh extraíble e integrada en el tubo diagonal. Es una capacidad muy generosa que permite afrontar jornadas largas de montaña, aunque la autonomía real dependerá del modo de asistencia, el desnivel, el peso del ciclista y el terreno.
¿Es una eMTB ligera o full-power? Es una eMTB full-power de pleno derecho: motor potente y batería grande, con el peso propio de la categoría. No busca la sensación de pedaleo natural de las light assist, sino la máxima asistencia y autonomía.
¿Cuál es su punto débil? En nuestro análisis, el apartado que genera más dudas es la suspensión, que no termina de estar al nivel del excelente motor y la gran batería, sobre todo si se exige a fondo en descenso técnico rápido. Conviene revisar qué componentes monta cada versión.
La valoración de BiciLink
La Raymon Ravor Ultra es una eMTB full-power con una hoja de servicios muy sólida sobre el papel: motor Yamaha PW-X4 de última generación, batería de 840 Wh para autonomía de sobra, cuadro de carbono, esquema mullet y una geometría con aplomo gracias a su pedalier bajo y sus vainas largas. Es, en muchos sentidos, una bici que da mucho por lo que cuesta y que encaja de maravilla con el ciclista que prioriza subir con fuerza y aguantar rutas largas.
Ahora bien, en BiciLink somos partidarios de contarlo todo, también lo que no brilla. Y aquí el pero tiene nombre: la suspensión. En un conjunto tan bien resuelto en motor, batería y chasis, el tren de suspensión aparece como el eslabón que no acaba de acompañar cuando el ritmo sube y el terreno se complica. No es un defecto que invalide la bici —muchos ciclistas no llegarán nunca a exigirla en ese punto—, pero sí un aspecto que conviene tener muy presente y que, según la versión, puede pesar más o menos.
Nuestra recomendación es clara: si buscáis autonomía y potencia a buen precio y vuestro terreno no es de descenso extremo, la Ravor es una candidata muy seria a la que echar el guante. Si vais a apretar la suspensión al máximo, probadla antes a fondo o mirad hacia las versiones superiores de la gama. Como casi siempre en la eMTB, la clave no está solo en el titular de motor y batería, sino en los detalles del equipamiento concreto que os llevéis a casa.
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