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Cubiertas de gravel Pirelli: nuevas opciones de 55 mm

Pirelli amplía su gama de cubiertas de gravel con nuevas medidas de 55 mm de corte racing. Analizamos las Cinturato Gravel RH y RM y para quién merecen la pena.

El gravel se ha vuelto ancho, y las marcas de cubiertas corren para no quedarse fuera de la fiesta. La última en apuntarse es Pirelli, que amplía su gama de cubiertas de gravel con nuevas medidas de nada menos que 55 mm, pensadas además con un corte orientado a la competición. Es un movimiento muy significativo: hasta hace poco, una gravel de 55 mm sonaba casi a cubierta de montaña, y hoy es lo que piden las carreras más rotas. En BiciLink hemos analizado qué supone esta ampliación de gama, qué modelos entran en juego y para qué ciclista tienen sentido estas cubiertas de gravel tan anchas.

Qué ha pasado

Pirelli ha ampliado su catálogo de cubiertas de gravel de la familia Cinturato Gravel con nuevas opciones de 55 mm de ancho, sumándose así de forma explícita a la corriente de la goma ancha en el gravel de carreras. La marca italiana, que en ciclismo ha apostado fuerte por la gama Cinturato tanto en carretera como en tierra, coloca estas nuevas medidas en el segmento race, es decir, cubiertas de rodadura rápida pensadas para ir fuerte, no simplemente para pasear con mucho volumen.

Dentro de la familia Cinturato Gravel conviven distintos dibujos según el terreno, habitualmente identificados con sufijos: por un lado, versiones con dibujo más rodador y de tacos bajos para terreno duro y rápido (la lógica de una RH, de hard terrain); por otro, versiones con tacos más marcados para terreno suelto y blando (la lógica de una RM, de mixed/soft terrain). Ampliar ambas a los 55 mm significa cubrir con mucho volumen tanto el gravel rápido de pista compacta como el más roto y suelto. Conviene precisar que la disponibilidad exacta de cada medida, compuesto y carcasa por modelo dependerá del catálogo oficial de Pirelli y puede variar por mercado, así que ese detalle conviene tomarlo como por confirmar.

Lo relevante, en cualquier caso, es el mensaje: 55 mm en una cubierta de gravel de vocación racing. Eso es una declaración de intenciones sobre por dónde cree Pirelli que va el futuro de la disciplina.

Contexto: por qué importa ahora

Para entender por qué una cubierta de gravel de 55 mm es noticia hay que mirar cómo ha evolucionado el estándar de anchura en muy pocos años.

Cuando el gravel empezó a popularizarse, lo normal eran cubiertas de 35 a 40 mm. Se consideraban ya anchas en comparación con la carretera, y muchos cuadros de gravel de primera generación no admitían mucho más. Con el tiempo, y sobre todo empujado por las carreras de gravel de larga distancia y terreno roto, el estándar no ha dejado de crecer: primero a 45 mm, luego a 50 mm, y ahora asomándose a los 55 mm e incluso más. Los cuadros han seguido esa evolución, con pasos de rueda cada vez más generosos que admiten esta goma sin problemas.

¿Por qué quieren los ciclistas cubiertas tan anchas? Por varias razones que se refuerzan entre sí. Una cubierta más ancha permite rodar a presiones más bajas, lo que se traduce en más agarre (más superficie de contacto y mejor adaptación al terreno), más confort (la cubierta filtra las vibraciones y los pequeños impactos) y menos pinchazos (hay más aire amortiguando entre la llanta y el suelo). En terreno roto y a lo largo de muchas horas, esas tres ventajas marcan una diferencia enorme en rendimiento y en frescura del ciclista al final de la prueba. Y, contra lo que dictaba la vieja intuición, una cubierta ancha bien elegida y a la presión correcta no rueda necesariamente más lento en tierra: lo que se pierde en teoría por rozamiento se recupera en agarre, en menos rebotes y en no clavarse en el terreno blando.

Que Pirelli lleve su gama Cinturato Gravel hasta los 55 mm en versión race encaja de lleno en esta corriente. La marca reconoce, en la práctica, que el gravel de competición actual demanda volumen, y se posiciona para no quedarse fuera frente a rivales que ya ofrecen medidas igual de anchas.

Análisis técnico en profundidad

Con la cautela de que algunos datos concretos de compuesto y carcasa dependen del catálogo oficial, esto es lo que se puede analizar de estas nuevas cubiertas de gravel.

Qué significa una cubierta de 55 mm

Antes de nada, conviene entender qué implica ese 55 mm de ancho. Es una medida nominal que, montada en la llanta adecuada, se acerca al ancho real. Para hacernos una idea, 55 mm equivalen a unos 2.1”–2.15” en la nomenclatura de MTB: estamos hablando de una cubierta que, en volumen, se solapa con la goma de cross country más ligera. Esto tiene dos consecuencias directas. La primera, que se necesita un cuadro con paso de rueda suficiente: no todas las gravel admiten 55 mm, y montarlas en un cuadro justo de clearance es buscar problemas de roce con barro. La segunda, que la elección de llanta importa: para que una cubierta de 55 mm dé su mejor perfil y estabilidad conviene un ancho interno de llanta acorde, típicamente en el rango que hoy usan las ruedas de gravel modernas.

Dibujos: rodador contra tacos

La clave para elegir bien entre las variantes de la Cinturato Gravel está en el dibujo. Una versión de tipo RH, orientada a terreno duro y rápido, monta tacos bajos y muy juntos en el centro para minimizar la resistencia a la rodadura sobre pista compacta y asfalto de enlace, con tacos algo más marcados en los hombros para agarrar en las curvas. Es la opción para carreras rápidas sobre firme seco y compacto, donde la prioridad es rodar fino.

Una versión de tipo RM, orientada a terreno mixto o blando, sube la apuesta con tacos más altos y más separados, capaces de morder en tierra suelta, grava profunda o barro ligero, evacuando mejor el terreno pegajoso. A cambio, rueda algo peor sobre firme duro y genera más ruido y resistencia. Es la cubierta para trazados rotos, sueltos o con condiciones cambiantes.

Tener ambas disponibles en 55 mm permite algo muy útil en el gravel de carreras: montar el mismo volumen de aire —con sus ventajas de confort y agarre— pero adaptando el dibujo al terreno concreto de cada prueba, e incluso combinar una delante y otra detrás (una estrategia habitual, con más taco delante para dirigir y algo más rodador detrás para no penalizar la velocidad).

Carcasa, compuesto y tubeless

Más allá del ancho y el dibujo, lo que define el comportamiento de una cubierta son la carcasa y el compuesto. Una carcasa de mayor TPI (hilos por pulgada) suele ser más flexible, se adapta mejor al terreno y rueda con más suavidad, mientras que una carcasa más robusta protege mejor frente a cortes y pinchazos a costa de algo de peso y rigidez. En cubiertas de vocación race, lo habitual es buscar carcasas ligeras y rápidas, con refuerzos de protección en flancos y banda de rodadura para aguantar el castigo del gravel sin penalizar en exceso.

El compuesto de goma determina el equilibrio entre agarre, rodadura y durabilidad: compuestos más blandos agarran más pero se desgastan antes, y viceversa. Muchas gamas modernas usan compuestos multicapa o por zonas para combinar rodadura rápida en el centro y agarre en los hombros. Los detalles exactos de carcasa y compuesto de estas nuevas medidas de 55 mm quedan pendientes de la ficha oficial de Pirelli, pero por su posicionamiento race es de esperar un enfoque de peso contenido y rodadura rápida.

Como toda cubierta de gravel moderna que se precie, lo lógico es que estén concebidas para montaje tubeless, imprescindible hoy para rodar a presiones bajas sin riesgo de pellizcos y para aprovechar el líquido sellante frente a pinchazos. El tubeless es, de hecho, lo que hace viable sacar todo el partido a un volumen de 55 mm.

Presiones: el gran ajuste

Una cubierta ancha solo da lo mejor de sí a la presión correcta, y aquí el volumen cambia las reglas. Con 55 mm de goma se puede —y se debe— rodar a presiones notablemente más bajas que con una cubierta estrecha, porque hay mucho más aire amortiguando. Presiones demasiado altas anulan la principal ventaja del volumen (el confort y el agarre) y hacen que la cubierta rebote; presiones demasiado bajas arriesgan pellizcos, roce con la llanta y sensación de bici blanda. El punto óptimo depende del peso del ciclista, el terreno y el estilo, y encontrarlo es parte del juego. La ventaja de una cubierta tan ancha es que ofrece un margen de presiones muy amplio para afinar el equilibrio entre rapidez y control.

Cómo se compara con la competencia

Con estas medidas de 55 mm, Pirelli se coloca de lleno en el segmento más caliente de las cubiertas de gravel: el de la goma ancha de vocación racing. Ahí compite con las propuestas más anchas de las grandes marcas de neumáticos, que llevan un par de temporadas empujando el estándar hacia arriba y ofreciendo ya medidas de 50 mm y más en sus gamas de gravel de competición.

La baza de la Cinturato Gravel es la coherencia de gama: ofrecer tanto un dibujo rodador como uno con más taco en el mismo ancho generoso, cubriendo así distintos terrenos sin salir de la familia. Su reto será demostrar, cubierta en mano, que compite en lo que de verdad importa: peso, rodadura, agarre y resistencia a los pinchazos frente a las referencias más consolidadas del gravel race. Sin datos completos ni pruebas de rodaje, cualquier comparación es provisional, pero por planteamiento entra de lleno en la conversación.

Para quién es (y para quién no)

Estas cubiertas de gravel de 55 mm están pensadas para el ciclista de gravel orientado a la competición y la larga distancia que quiere el máximo volumen: quien corre pruebas rotas y largas, valora el confort y el agarre a presiones bajas, y tiene una bici con paso de rueda suficiente para admitir 55 mm. La elección entre la variante rodadora y la de más taco dependerá del terreno habitual de cada uno.

No son la opción para quien tenga una gravel de paso de rueda ajustado (donde sencillamente no caben), ni para quien ruede sobre todo por asfalto y pista muy compacta, donde una cubierta más estrecha y rodadora será más eficiente y ligera. Para el cicloturismo tranquilo por caminos fáciles, tanto volumen puede ser más del necesario y penalizar algo en peso y rodadura.

Precio y disponibilidad

Los precios y la disponibilidad concreta de cada medida, dibujo y acabado dependerán del catálogo oficial de Pirelli y pueden variar según el mercado, por lo que conviene consultarlos en los canales oficiales de la marca. Lo que está claro es el posicionamiento: cubiertas de gama alta, de corte racing, dentro de la familia Cinturato Gravel. Cualquier cifra concreta de peso o precio, hasta que se confirme oficialmente, conviene tomarla con cautela.

Preguntas frecuentes

¿Caben unas cubiertas de 55 mm en cualquier gravel? No. Hacen falta un cuadro y una horquilla con paso de rueda que admitan 55 mm de ancho. Muchas gravel de generaciones anteriores se quedan cortas de clearance, así que conviene comprobar el máximo que admite tu bici antes de comprarlas.

¿Una cubierta tan ancha rueda más lento? No necesariamente. A la presión correcta y sobre terreno de gravel, el mayor volumen aporta agarre y confort y reduce rebotes, de modo que lo que se pierde en teoría se recupera en la práctica. En asfalto puro sí es menos eficiente que una cubierta estrecha.

¿Qué diferencia hay entre las versiones de la Cinturato Gravel? Básicamente el dibujo: las de tipo rodador (tacos bajos) priorizan la velocidad en terreno duro y compacto, y las de más taco priorizan el agarre en terreno suelto y blando, a costa de algo de rodadura.

¿Hay que montarlas en tubeless? Es lo recomendable. El tubeless permite rodar a las presiones bajas que hacen brillar a una cubierta de 55 mm sin riesgo de pellizcos, y aprovecha el líquido sellante frente a pinchazos.

La ampliación de la gama Cinturato Gravel de Pirelli hasta los 55 mm nos parece un movimiento lógico y bienvenido. El gravel de carreras lleva tiempo pidiendo goma ancha, y que una marca de peso ofrezca ese volumen en versión race —y con distintos dibujos para adaptarse al terreno— es una buena noticia para el ciclista que corre pruebas largas y rotas. La goma ancha, bien elegida y bien inflada, es una de las mejores inversiones de rendimiento que puede hacer hoy un gravelero de competición.

Como siempre, la prudencia manda: sin pesos oficiales, datos completos de carcasa y compuesto, y sin haberlas rodado, lo que tenemos es el planteamiento, que nos convence. Habrá que ponerlas a prueba en terreno real para ver cómo se comportan en rodadura, agarre y resistencia a los pinchazos frente a las referencias del segmento. Cuando podamos hacerlo, os lo contaremos aquí con la cifra —y el barro— en la mano.

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