← Volver al blog

Pruebas de material

Newmen Streem G.62: ruedas de gravel aero y ligeras

Las ruedas de gravel Newmen Streem G.62 llegan con 62 mm de perfil, 45 mm de ancho exterior y 1.530 g. Analizamos specs, aerodinámica, precio y rivales.

Las ruedas de gravel Newmen Streem G.62 acaban de aterrizar con una propuesta que no deja indiferente: un perfil altísimo de 62 mm, un ancho exterior de 45 mm y un peso declarado de apenas 1.530 gramos con radios de carbono. La marca alemana promete el nivel aerodinámico de las mejores ruedas de carretera aplicado a la grava, y lo hace a un precio que se queda en menos de la mitad de lo que cuestan las referencias más caras del segmento. En BiciLink hemos repasado a fondo todos los datos de estas ruedas de gravel para explicaros qué ofrecen de verdad, dónde están sus límites y para qué ciclista tienen sentido.

Qué ha pasado

Newmen ha presentado la Streem G.62, un juego de ruedas de gravel de gama alta que la firma sitúa entre las más ligeras de su categoría. El nombre no es casual: el “62” hace referencia al perfil de 62 mm de la llanta, una cifra que hasta hace poco parecía reservada a las ruedas aerodinámicas de crono y triatlón, no a un terreno tan exigente y variable como la grava.

Los números que definen a estas ruedas de gravel Newmen Streem G.62 son contundentes. La llanta combina esos 62 mm de canto con un ancho interno de 27 mm y un ancho externo de 45 mm, una sección muy generosa pensada expresamente para las cubiertas anchas que dominan hoy el gravel de competición. El diámetro es el estándar de 622 mm (700c), el perfil es de tipo hooked (con gancho) y compatible con montaje tubeless.

El peso es el otro gran titular. Con los radios de carbono Vonoa de última generación, Newmen declara 1.530 gramos el juego completo. En la báscula de la prueba, la cifra real quedó en 1.539 g (731 g la delantera y 808 g la trasera), una desviación mínima que da confianza sobre la honestidad del dato oficial. Quien prefiera radios de acero tiene una variante con Sapim CX-Ray que sube hasta los 1.600 g declarados.

Contexto: por qué importa ahora

Para entender por qué estas ruedas de gravel aero llegan en el momento justo hay que mirar cómo ha evolucionado la disciplina. El gravel ha pasado de ser un terreno de aventura y bikepacking a convertirse en una modalidad de competición pura, con pruebas larguísimas de varios cientos de kilómetros donde la velocidad media y el ahorro de energía marcan la diferencia entre estar delante o descolgarse.

En ese contexto, dos tendencias se han impuesto casi a la vez. La primera es el aumento del ancho de cubierta: si hace unos años se rodaba con 38-40 mm, hoy el estándar de la grava rápida se ha ido hacia los 45-50 mm, que ofrecen más agarre, más confort y, contra lo que dice la intuición, una resistencia a la rodadura competitiva sobre firme irregular. La segunda tendencia es la aerodinámica: en carreras donde se ruedan seis, ocho o diez horas, cada vatio de resistencia ahorrado se multiplica.

La Newmen Streem G.62 nace precisamente en el cruce de esas dos corrientes. Su ancho interno de 27 mm está calculado para que una cubierta de 45-50 mm adopte una forma redonda y eficiente, sin deformarse en las curvas ni quedar “bombillada” sobre una llanta demasiado estrecha. Y su perfil de 62 mm busca que ese conjunto llanta-cubierta ancho se comporte de forma aerodinámica en lugar de convertirse en una vela. Es un enfoque de sistema, no de pieza suelta, y es la dirección hacia la que camina toda la gama alta del gravel.

Análisis técnico en profundidad

Vamos al detalle, porque en unas ruedas de este tipo los matices lo son todo.

La llanta: perfil, anchos y montaje

El corazón de estas ruedas de gravel es una llanta de carbono de 62 mm de perfil, 27 mm de ancho interno y 45 mm de ancho externo. Esa relación entre ancho interno y externo es clave: un labio ancho y bien perfilado permite que la transición entre la cubierta y la llanta sea suave, algo que beneficia tanto a la aerodinámica como a la estabilidad con viento lateral.

Newmen ha optado por un perfil con gancho (hooked) y no por el sistema hookless que montan otras marcas. Es una decisión importante y, en nuestra opinión, acertada para el usuario medio: el diseño hooked amplía la compatibilidad con cubiertas y no obliga a respetar límites de presión tan estrictos como los que impone el hookless. Según los estándares ETRTO, la llanta admite cubiertas de entre 35 y 66 mm, aunque Newmen deja claro que el punto óptimo de rendimiento está en el rango 45-50 mm.

El montaje es tubeless-ready, como cabe esperar en una rueda de gravel moderna. El líquido sellante y unas cubiertas tubeless son, hoy por hoy, la combinación que mejor equilibra peso, resistencia a pinchazos y confort en este terreno.

Radios: carbono Vonoa o acero Sapim

Aquí está una de las claves del peso. La versión estrella monta radios de carbono Vonoa, un material que aporta rigidez y ligereza, con un montaje de 24 radios por rueda. Es lo que permite bajar hasta esos 1.530 g declarados.

Para quien priorice robustez, sencillez de reparación o un precio algo más contenido, existe la opción con radios de acero Sapim CX-Ray, también en configuración de 24 radios. Suben el peso hasta los 1.600 g declarados, pero los radios de acero de calidad siguen siendo una apuesta segura: fáciles de encontrar, fáciles de sustituir y con un comportamiento a fatiga sobradamente probado. En BiciLink creemos que esta doble opción es un acierto, porque no todo el mundo busca lo mismo en unas ruedas de gravel.

Bujes Newmen Fade R y compatibilidades

Las ruedas de gravel Newmen Streem G.62 montan los bujes propios de la marca, los Fade R, con anclajes de eje pasante en los estándares habituales: 12x100 mm delante y 12x142 mm detrás. El freno es de tipo Center Lock, la interfaz que se ha impuesto por su rapidez de montaje y su buena disipación.

En cuanto al núcleo, Newmen ofrece varias opciones de compatibilidad con casetes: Shimano HG, SRAM XDR y Shimano Micro Spline. Es una cobertura muy completa que permite montar prácticamente cualquier grupo actual de gravel, desde un Shimano GRX hasta un SRAM de 12 velocidades con casete de amplio desarrollo, pasando por transmisiones mixtas con piñones de MTB.

Peso admitido y uso previsto

Un dato que conviene subrayar: el límite de peso del sistema es de 130 kg (ciclista más equipaje y bici). Es una cifra razonable para unas ruedas ligeras de competición y cubre a la inmensa mayoría de usuarios, pero quien vaya cargado de bikepacking pesado o supere ese límite debe tenerlo en cuenta. No son unas ruedas pensadas para expediciones con alforjas hasta arriba, sino para rodar rápido.

Aerodinámica: qué dicen las cifras

El gran argumento de venta de estas ruedas de gravel aero es el rendimiento en el túnel de viento. Newmen afirma que la Streem G.62 iguala el comportamiento de las mejores ruedas aerodinámicas de carretera incluso montando cubiertas de 50 mm, algo que sobre el papel es notable, porque una cubierta ancha suele penalizar mucho la penetración aerodinámica.

En términos concretos, la marca habla de una mejora de más de 6 vatios respecto a sus propias ruedas anteriores, y de una ventaja de 2 a 3 vatios frente a rivales directas como las Zipp 303 XPLR SW y las DT Swiss GRC 1100 50. Son diferencias que, en una salida corta, apenas se notan, pero que en una carrera de 200 o 300 kilómetros se acumulan y pueden traducirse en varios minutos.

Conviene ser prudentes con estas cifras: proceden del fabricante y de sus propios protocolos de test, así que habrá que probarlas en condiciones reales para confirmar la magnitud de la ventaja. Dicho esto, el enfoque es coherente: si vas a rodar con cubiertas anchas sí o sí, tiene todo el sentido diseñar una llanta que convierta ese ancho en algo aerodinámicamente eficiente en lugar de sufrirlo.

Aval en competición

Las ruedas no solo han pasado por el túnel de viento; también han corrido. Lukas Pöstlberger se impuso este año en The Traka 200, una de las citas de gravel más duras y prestigiosas del calendario, rodando con las Streem G.62. Y Katharina Kruse las utilizó en la Final Frontier Patagonia, una bestialidad de 2.700 kilómetros por algunos de los terrenos más exigentes del planeta.

Que un mismo juego de ruedas sirva tanto para ganar una carrera rapidísima como para sobrevivir a una ultradistancia extrema dice mucho de su versatilidad. No es una prueba de laboratorio, es rendimiento en el barro, el polvo y las piedras. Para nosotros, este tipo de aval en carrera pesa tanto o más que los vatios declarados.

Cómo se comparan con la competencia

El posicionamiento de estas ruedas de gravel Newmen Streem G.62 se entiende mejor si las situamos frente a sus rivales.

La referencia inevitable es ENVE, cuyas ruedas de gravel de gama alta, la familia G SES 6.7 Pro, se sitúan en lo más caro del mercado, con un precio que ronda las 3.499 libras. La Streem G.62 ofrece un concepto similar —perfil alto, ancho generoso, orientación aero— por menos de la mitad de dinero. No decimos que el rendimiento sea idéntico, eso habría que medirlo, pero la brecha de precio es enorme y coloca a Newmen en una posición muy agresiva.

Frente a las Zipp 303 XPLR SW y las DT Swiss GRC 1100 50, dos de las opciones más respetadas del segmento, Newmen reclama una pequeña ventaja aerodinámica de 2-3 vatios. Son ruedas de filosofías algo distintas —las Zipp XPLR tienen su propia interpretación del ancho y el perfil, y las DT Swiss apuestan por una fiabilidad legendaria—, pero todas juegan en la misma liga de la grava rápida de gama alta.

El argumento de Newmen, por tanto, no es solo “somos más aerodinámicas”, sino “ofrecemos un rendimiento de primerísimo nivel a un precio sensiblemente más bajo”. En un mercado donde la gama alta se ha disparado de precio, esa combinación es difícil de ignorar.

Para quién son (y para quién no)

Seamos claros, porque no son unas ruedas para todo el mundo.

Sí tienen sentido para el ciclista de gravel que compite o que rueda rápido de forma habitual, que ya usa o piensa usar cubiertas de 45-50 mm y que busca exprimir cada vatio en salidas y carreras largas. También para quien viene de unas ruedas de perfil bajo y quiere dar el salto a un conjunto aerodinámico moderno sin pagar el precio desorbitado de las opciones más caras del mercado. El perfil de 62 mm, bien acompañado de cubiertas anchas, es un argumento serio para rodar en llano y con viento a favor o de cara controlado.

No son la mejor opción para quien practique bikepacking pesado o rebase el límite de 130 kg de sistema, ni para quien ruede sobre todo en terreno muy técnico, revirado y de montaña, donde un perfil tan alto puede volverse incómodo con viento lateral fuerte y donde la aerodinámica apenas aporta. Tampoco para el ciclista que rueda con cubiertas estrechas de 35-38 mm: podría montarlas, pero desaprovecharía por completo la filosofía de la rueda.

Precio y disponibilidad

El precio confirmado por Newmen coloca la versión con radios de carbono en 1.499 libras / 1.690 euros, mientras que la variante con radios de acero Sapim baja hasta los 1.390 euros (unas 1.250 libras). No son ruedas baratas en términos absolutos —hablamos de gama alta—, pero sí muy competitivas dentro de su segmento, sobre todo comparadas con las opciones más caras del mercado, que doblan ese importe.

La disponibilidad concreta por mercados y la llegada a distribuidores oficiales en España es algo que habrá que ir confirmando, así que recomendamos consultar los canales oficiales de la marca antes de decidir. Como siempre en gama alta, conviene comprobar también los plazos de garantía y el servicio posventa de radios y bujes propietarios.

Preguntas frecuentes

¿Qué ancho de cubierta es el ideal para las Newmen Streem G.62? El punto óptimo está en 45-50 mm, que es donde la marca ha afinado la aerodinámica y la forma de la carcasa. Admiten de 35 a 66 mm según ETRTO, pero fuera de ese rango de 45-50 se pierde parte de la razón de ser de la rueda.

¿Son tubeless? Sí, son tubeless-ready y de perfil con gancho (hooked), lo que amplía la compatibilidad de cubiertas y no impone límites de presión tan estrictos como el hookless.

¿Cuánto pesan de verdad? Newmen declara 1.530 g con radios de carbono y en la prueba se midieron 1.539 g, una desviación mínima. La versión con radios de acero sube a unos 1.600 g.

¿Merecen la pena frente a ruedas más caras? Ofrecen un concepto de gama alta —perfil alto, ancho generoso, orientación aero y aval en competición— por menos de la mitad que las referencias más caras del segmento. Para quien busque rendimiento sin pagar el sobreprecio de las marcas más exclusivas, la ecuación es muy atractiva.

Las ruedas de gravel Newmen Streem G.62 nos parecen una de las propuestas más interesantes del año en el segmento de la grava rápida. Aciertan en lo importante: un ancho pensado para las cubiertas que de verdad se usan hoy, un perfil aerodinámico coherente con el uso competitivo, un peso muy contenido y, sobre todo, un precio que rompe la escalada de la gama alta. La decisión de ofrecerlas con radios de carbono o de acero es un plus de sensatez que amplía el público al que pueden convencer.

Nos quedan por confirmar en carne propia las cifras aerodinámicas y el comportamiento con viento lateral fuerte, dos aspectos donde un perfil de 62 mm siempre pide cautela. Pero el aval de una victoria en The Traka 200 y de una ultradistancia de 2.700 km en Patagonia habla por sí solo. Si eres un ciclista de gravel que compite o que rueda rápido con cubiertas anchas, estas ruedas deberían estar en tu radar. Para nosotros, es un lanzamiento redondo que sube el listón de lo que se le puede exigir a unas ruedas de gravel de gama alta.

Algunos enlaces de producto pueden ser afiliados. No cambian el precio ni condicionan la recomendación editorial.